Blog de trabajo de Lorenzo Martínez Espinosa, para el módulo 1. Capacitación virtual del SNTE. Tutor del curso, Carlos Daniel Prieto.
domingo, 6 de mayo de 2018
jueves, 26 de abril de 2018
miércoles, 25 de abril de 2018
lunes, 23 de abril de 2018
CAEPE
MAESTRIA EN EDUCACIÓN CON ESPECIALIDAD EN DOCENCIA.
MATERIA: MEDIACIÓN DIDÁCTICA (Seminario)
CATEDRÁTICA:
ALMA REYNA MONTER GUERRERO
ALUMNO:
Lorenzo Martínez Espinosa
21 de abril del 2018
EL VALOR DE EDUCAR
De Fernando Savater.
Ensayo.
INTRODUCCIÓN.
Este prolífico filósofo y autor entre otras grandes obras
publicó en 1997 este ensayo que hoy nos ocupa, El Valor de educar, un texto
donde hace una reflexión ante la situación de la educación que se vivía en España a finales del siglo XX. A
pesar de que este texto está cumpliendo 4 lustros de su escritura y publicación
sigue siendo un referente en cada uno de los temas que aborda con magistral
visión y asertividad en sus juicios y conclusiones.
El contexto de la obra es fundamental
cuando hay una educación primaria española que está pasando por a excelentes
momentos no así la educación secundaria que esta desfasada o descompensada y la
sociedad en un afán de querer que sean únicamente los profesores quienes se
ocupen de enfrentar la problemática.
Ante el fracaso de las reformas implementadas
y frustradas, Savater se lanza a hacer una crítica y análisis de la educación
considerando planes, contenidos, los educandos, maestros, padres de familia y
el gobierno. Este suceso de cambios en la educación española, es parte del
contexto en que se escribe esta obra.
DESARROLLO
Savater comienza su obra especificando
lo que es o debe entenderse por educación, y en el proceso de educar se debe
“enseñar a aprender” concepto que análogo a la actualidad mexicana, “aprender a
aprender” con una pequeña variante con el
fin de e interesar al aprendiente para
que explore por su cuenta nuevos campos del saber.
Sin embargo; ¿cual es la verdadera
misión de una institución educativa o el acto de enseñar?, ¿es para preparar hombres
para el trabajo productivo o para que sean hombres completos?, la modernidad y el
neoliberalismo dirían que para el trabajo productivo, y en una sociedad con
valores ausentes hoy, sería más necesario preparar hombres completos, con todo, una cosa u otra, esa preparación
debe ser en sociedad, en cierto modo en la
neutralidad ante la gran diversidad o comportamientos y formas de vida existentes que forman una amalgama de situaciones que en
determinado momento, el maestro debe
encarar; pero cierto es que una de las premisas de la educación es “hacernos
conscientes de la realidad de nuestro semejante” y respetar la diversidad
social.
Los jóvenes piensan que todas las
opiniones o formas de pensar son válidas, lo cual es un error pues unas son
mejores que otras. “aprender a discutir y a justificar lo que se piensa es parte
irrenunciable de toda educación que aspire al título y se ha de potenciar en
quienes aprenden la capacidad de preguntar y preguntarse”, La educación actual
pretende que el aprendiente sea analítico y argumentativo por lo que hay una coincidencia
con las ideas de Savater sobre todo si
hablamos de México, los programas tienen una gran carga de los de países como Chile,
Argentina y España entre otros.
No es facial abordar un tan debatido
tema como lo es el de la religión en las escuelas, mayormente en un país donde
la religión esta compenetrada hasta la medula en el tejido social, y advierte
que si el estado intenta ingresar en el currículo una asignatura de religión,
esta deberá ser descriptiva y no prescriptiva. Tampoco los profesores de
religión serían nombrados por el arzobispado sino mediante un concurso de
oposición, pues considera que el clero suele manejarse en muchos casos fuera de
la ley. Afortunadamente en parte esta situación ha sido superada en mucho en
México con los cambios que a través de la historia se han ido dando en las
leyes mexicanas a partir de la constitución del 57, las Leyes de reforma, la Constitución
de 1917 y las últimas reformas al art. 3º en el presente siglo, Igual trata con valentía el tema de la
sexualidad, que tanto preocupa a los grupos y gobiernos conservadores. Muy de
acuerdo con su asertiva opinión nos dice “informar con claridad y sentido común
no es una incitación al libertinaje sino un ayuda para evitar que los gozosos
de la exuberante salud juvenil produzcan víctimas por mera ignorancia” y bueno
pues la algarabía que se levantó cuando se propuso colocar máquinas de preservativos
en los centros de educación secundaria no fue gratis, había mano negra para ello. Así
los jóvenes seguirán siendo víctimas de la ceguera y actitud timorata de la
sociedad.
“ los maestros deben recordar que las escuelas sirven para formar gente
sensata , no santos” y esto va para
todos porque no solo los maestros son responsables de la formación de las
personas, esta recibe sus primeras enseñanzas en la familia. La instrucción se
da en el contacto con los demás, los alumnos mismos en ocasiones se convierten
en instructores de otros. Savater se inclina por “enseñar y deleitar” binomio
difícil de lograr, bastaría con el primero porque es lo primordial en el
desarrollo del educando y finalmente aunque no está descabellada la idea de la
parte lúdica, de hecho muchas tendencias pedagógicas giran hacia allá, cree que
la escuela no es un lugar de juegos, tampoco nos vamos a la extrema de considerar
que la “letra con sangre entra”.
Una de las tareas actuales que viven
los docentes es la agobiante carga de trabajo administrativo que tiene que
soportar para cumplir con su misión amén de juntas padres, maestros dirección
entre otras. Mucho se habla del trabajo en equipo, como si fuera la panacea
para lograr los aprendizajes, estoy de acuerdo en privilegiarlo pero bien
dirigido y planeado fin de acercarnos lo más posible a lo que es el trabajo
colaborativo que se enfoca mas al desarrollo de valores, contenidos y la
autonomía del trabajo en grupo; pero no olvidar que finalmente los aprendizajes
son asimilados individualmente. Es cierto que los estudiantes no les gusta ir a
la escuela, la ven como un lugar de
concentración donde lo que hacen la mayor de las veces no es de su agrado y
terminan por aburrirse y lo peor, desertar.
Desde el siglo XIX la educación tiende
más hacia lo técnico que hacia lo humano, la tecnología ha absorbido los
cerebros y cada vez más el individuo se enajena en las nuevas tecnologías
dejando a un lado lo humano, la comunicación viva, de frente. Los valores de
moral, honestidad, solidaridad, respeto, libertad y amor van quedando a la zaga,
poco o nada interesan no solo en las instituciones sino en la misma familia raíz
de la formación educativa del individuo. ( Savater no está muy de acuerdo en
decir raíz, porque los humanos no somos
árboles). Se está viviendo una crisis de valores humanitarios.
Hoy día en las guerras donde muere
mucha gente inocente se justifican, en nombre de Dios, en nombre del progreso, de
la democracia y los medios de comunicación ayudan justificando o inventando
causas para que se realicen lo genocidios sin razón, Shakespespeare en Rey Lear
dice que en este mundo los locos conducen a los ciegos y después de cuatro
siglos los locos conducen al mundo causando miles de muertes. En este mundo
donde cada minuto mueren de hambre o de alguna enfermedad incurable 10 niños, y
cada minuto se gastan 3 millones de dólares en la industria militar y
fabricación de armamento, resulta también desastroso que los cinco países que
dirigen la ONU, son los principales productores de armas, y ¿que el derecho de
veto lleva implícito el derecho a contribuir directamente en formar parte de
los asesinatos de infantes? Acaso estos países que manejan la economía mundial
pueden destruir a su antojo el mundo en lugar de contribuir a su restauración.
Hoy dentro de la docencia según Savater
se sufre de una pedantería pedagógica, el maestro que en su docencia deslumbra
al alumno con discursos tan elevados que solo el se entiende, los alumnos solo
se aburren y lo juzgan, se requiere que regrese a la humildad, y se ponga a la
altura del aprendiente, se identifique, conviva, tolere, comparta y maneje adecuadamente
sus emociones y tenga una comunicación asertiva.
Un buen maestro puede lograr que sus
alumnos vivan plenamente su infancia o adolescencia como cada uno merece vivir,
sin coartar sus ideales y los intereses propios de su edad, sin truncar sus
habilidades y su creatividad, fomentando
su mentalidad crítica, para que logre su crecimiento mental.
“El pedagogo pedante prefiere los ademanes intimidatorios de la
sabiduría a la humildad paciente y gradual que la trasmite, se centra en las
formalidades académicas mientras menosprecia la estimulación cordial de los
tanteos desordenados del neófito. El pedante no abre los ojos a casi nadie,
pero se los salta a unos cuantos. Un origen común del pedantismo es que gran
parte de los profesores fueron alumnos demasiado buenos de la asignatura que
ahora tienen que enseñar. Lo primordial es abrir el apetito cognoscitivo del
alumno, no agobiarlo ni impresionarlo”.
“La humildad del maestro, en cambio, consiste en renunciar a
demostrar que uno ya está arriba y en esforzarse por ayudar a subir a otros”.
En la familia ya muchas veces citado
se dan los primeros conocimientos, hábitos y valores. Savater lo llama
“socialización primaria” donde aparentemente adquiere los rasgos estándar para
ser miembro de la sociedad, ya con los amigos, la escuela y el lugar de trabajo
se da la socialización secundaria, donde adquiere conocimientos especializados
que le permiten desenvolverse en su mundo. Si se dieron correctamente las dos
socializaciones el individuo es apto para convivir en sociedad.
Savater establece que la educación en
la familia está cargada de “afectividad”, y que por lo tanto estas primeras enseñanzas
son totalmente distintas a las de la escuela que son estructuradas y complejas.
No coincido totalmente con él porque actualmente es muy común ver muchas
familias disfuncionales, niños abandonados, mal nutridos, viviendo en casas de
sus parientes, abuelos tíos etc. Y como dice Savater aquí en estos casos se da
una educación por seducción pero también hay coacción y es una educación dentro
de una caja de la cual casi no puede escapar, por tal motivo pienso que lo
fundamental viene de su socialización primaria, si ésta se logra cuando este
alumno es adolescente transcurrirá hasta la preparatoria y profesional con
firmeza y solo los obstáculos económicos le impedirán llegar a la universidad.
Goethe decía que da más fuerza saberse amado que saberse fuerte, y esto solo se
lo da la familia, hay mucha razón en esto último.
Juan Carlos Tedesco, educador y
pedagogo argentino dice las quejas diarias de los maestros “los docentes
perciben este fenómeno de de un nivel bajo de socialización familiar que los
hace no aptos para el aprendizaje…” pues es correcto, también se hacen críticas
en cadena, por niveles, primaria al jardín, secundaria a primaria y
bachillerato a secundaria y así sucesivamente.
El sexo, las drogas y la violencia
están presentes en las escuelas, mucho más que como lo plantea Savater, hoy le
agregamos un avance exacerbado de la internet, abierto a niños y jóvenes donde
todo lo sexual científico y pornográfico esta a su alcance, No es menos desastroso
verificar que la droga, no permitida; pero si la armas, aunado con la violencia
están al alcance de niños y jóvenes, basta echar un vistazo a las redes
sociales y prensa de la violencia generalizada en cualquier entorno. Eso no se
puede ocultar y nosotros de tanto y tanto observar nos hemos acostumbrado y lo
vemos como normal, amén de niños y jóvenes de secundaria que aspiran muchos de
ellos a convertirse el día de mañana en parte de ese grupo delictivo, antes era
el “billete verde” hoy para empezar “pues de halcón” y más tarde si llega, a un
verdadero delincuente líder del narco.
Los padres de hoy en día están dejando
toda la educación a la escuela y al estado. No quieren tomar su verdadera
responsabilidad, falta encontrar en esas familias un “adulto”, es preciso que
el padre sea amigo para ganar confianza pero eso no significa que pierda lo que
realmente debe representar la autoridad para establecer y hacer cumplir
principios y realmente “mande,” es decir ayude a crecer a sus hijos. Es preciso
aclarar que la figura paterna es la más eclipsada de todas, En Italia se
menciona que la figura del padre en los hijos esta diluída, de ahí que muchos
padres digan “quiero ser un buen padre
como lo fue mi madre conmigo”, así el niño no cuenta con las dos figuras
sólidas y su desarrollo y crecimiento por consiguiente no es el adecuado.
CONCLUSIONES.
En la actualidad no solo en España
sino en muchos países el maestro está muy devaluado y vituperado por la
sociedad, no recibe el reconocimiento justo, en México es exacerbada esta
condición, por grupos de extrema derecha (Mexicanos Primero) que en la última
década desmoronaron la función docente hasta llegar a la denigración de la
misma profesión.
Los hogares muchos desintegrados y
otros en proceso también le dejan la carga el profesor para la educación de sus
vástagos, Agregamos que en el sistema educativo mexicano, el cúmulo de
documentos que tiene que realizar restando tiempo la normalidad mínima que
tiene que cumplir, es una carga
administrativa imponente.
Los conflictos propios de la trasmisión
de contenidos, los de orden personal con alumnos, entre alumnos, con padres de
familia y entre padres, en ocasiones, que aunque son parte de la actividad del
profesor como mediador, no dejan de representar un valioso tiempo que se pudiera
aprovechar en lo que se establece en la primera parte de este párrafo.
La educación debe preparar para la
autonomía y la democracia, para la colaboración en la sociedad, para ello
tenemos que prepararnos todo implica una participación consciente en la sociedad, preparar
para la democracia es caro pero resulta más caro vivir en la ignorancia. La
educación debe ser para toda sociedad y gobiernos una prioridad situación que
en México no ocurre.
Es importante también tener siempre en cuenta que la educación
no tiene nada que ver con la erudición. Ésta es la acumulación de saberes
teóricos y profundamente estudiados, un erudito es aquel que quiere aprender,
profundizar, que siempre está estudiando
mientras que aquella es la habilidad para convivir con sus semejantes,
un saber eminentemente práctico pero que engloba saberes éticos y morales que
le permiten interactuar con sus semejantes.
Los medios de comunicación moderna y la utilización de las TIC,
son de gran importancia para la educación, y en la medida que la persona está
más preparada podrá aprovechar estos medios para la mejora de la enseñanza,
esto incluye a alumnos y padres de familia.
La tolerancia es un valor importante para vivir en comunidad,
pero tienen que ser dentro de las normas establecidas, se puede vivir en
desacuerdo y en armonía, y esto sería lo ideal.
El sentido de la educación es entregar amor a los otros, en una
sociedad pluralista resulta una labor bastante compleja.
Educar es universalizar, la educación es la formación de sujetos
formados por sujetos, no es la formación de objetos. El sujeto es pensante el
objeto es inerte, dócil.
Es tener una perspectiva universal de lo humano, es tomarlo en
cuenta lo integral no individual, la sociedad forma los miembros que requiere
para su conveniencia, sin quitar la posibilidad de ampliar sus horizontes, de
esta forma se conservan las formas de vida y convivencia.
Nacemos casi humanos y tenemos el deber de hacernos humanos.
Graham Greene, utiliza este término como un ideal y no como una categoría de
mamífero. Los demás seres nacen ya y siguen siendo lo mismo. Los humanos lo
somos cuando los demás en sociedad nos contagian de lo humano y nosotros
compartimos lo que somos.
El aprendizaje de valores pautas, recuerdos es definitivamente un
proceso necesario para adquirir la condición humana. Ese aprendizaje nos dice
que somos únicos, la enseñanza está ligada al tiempo y no hay aprendizaje que
implique conciencia. “enseñar es aprender dos veces” J. Jouvert.
Muchas enseñanzas primitivas perduran hoy en día y estas no
surgieron de grandes universidades. De Sousa Santos en sus Etimologías del sur,
se lanza al rescate de estos conocimientos primitivos Los fines de la educación
en cierto modo son el destino del hombre, ahí se plasma el objetivo primordial
hacia dónde vamos.
La familia es la socialización primaria y la escuela ambiente y
sociedad es la socialización secundaria las
dos se complementan para formar a un individuo casi listo para incursionar en
la sociedad con aspectos estandarizados. Si comparamos la educación del
individuo con la construcción de una casa, diría que la obra negra, cimientos y
paredes sería la socialización primaria y el revoque y pulido sería la
socialización secundara, quizá algo burda la analogía; pero ilustrativa.
Ningún niño le gusta o quiere aprender sobre todo cuando le
restan tiempo a sus juegos dice George
Steiner,
El objetivo más importante de la enseñanza en la modernidad es
conseguir individuos auténticamente libres. La libertad es la conquista de una
autonomía por medio de los aprendizajes. No emplear la fuerza para educar a los
niños, sino mas bien debe ser mediante el juego lo que permitirá conocer las
inclinaciones de cada uno.
Desarrollar capacidad crítica de análisis, sentido de
razonamiento lógico.
“ poco importa en último extremo lo que se enseñe con tal de que
se despierte el gusto por aprender”
“no hay educación si no hay verdad que trasmitir, si todo es más
o menos verdad, si cada cual tiene su verdad igualmente respetable no se puede decidir racionalmente entre tanta
diversidad”. F. Savater.
Los humanos no somos problemas ni ecuaciones sino historias.
El fomentar la escritura y la lectura entre los niños de hoy es
una tarea de educación humanista.
La verdadera educación no solo es enseñar a aprender sino
enseñar a pensar. F. Savater
Con estas importantes e ilustrativas citas, que son clave en el
ejercicio pedagógico termino este documento.
San Luis Potosí S.L.P, a
21 de abril del 2018.
Lorenzo Martínez Espinosa
BIBLIOGRAFIA CONSULTADA
Cuadernos de apoyo, Jornadas de trabajo para el maestro de nuevo
ingreso. SNTE, sec. 26.
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ALGUNOS DATOS BIOGRÁFIACOS.
Fernando Savater nació en 1947 en San Sebastián. Tras cursar sus
estudios primarios en el País Vasco completa su formación en Madrid. Cursa
Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid doctorándose en
1975. Fernando Savater siempre ha dicho que aunque ha realizado muchas y
diversas actividades, a él le hubiera gustado ser lector, nada más que
lector. Tras pasar por varias universidades, actualmente es catedrático en la
universidad en la que se doctoró. No podemos olvidar los muchos premios que
ha recibido, entre ellos el Premio Nacional de Ensayo en 1982. El filósofo
publica frecuentemente en prensa y co-dirige la prestigiosa revista ‘Claves
de razón práctica’. Actualmente se encuentra en una difícil situación
personal que pues sus opiniones sobre la banda terrorista ETA le han situado
en su punto de mira. A principios de los noventa queda finalista del siempre
polémico Premio Planeta con El jardín de las dudas (1993).
El filósofo publica El valor de educar (1997) haciendo un
necesario llamamiento a la reflexión ante la situación de la educación en
España. Otras obras del autor son: Ensayo sobre Cioran (1975), La
tarea del héroe (1982), Filosofía y sexualidad (1993), Ética
para amador(1995), Diccionario filosófico (1995) o su
celebrado La infancia recuperada (1995).
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viernes, 15 de enero de 2016
CAPÍTULO 1
LA ANATOMÍA DE LOS PLES.
POR LINDA CASTAÑEDA Y JORDI ADELL UNIVERSIDAD DE MURCIA / UNIVERSITAT JAUME
En este primer capítulo explicaremos el concepto de Entorno Personal de Aprendizaje (PLE, en adelante).
Para ello, en primer lugar analizaremos el contexto en el que surge dicho concepto, cómo ha evolucionado en el tiempo y propondremos una definición comprensiva.
Finalmente relacionaremos el concepto de PLE con algunas ideas clave sobre la enseñanza y el aprendizaje en el siglo XXI.
1. EL ENTORNO PERSONAL PARA APRENDER
La idea de que todas las personas tienen un entorno, personal por tanto, en el que aprenden es inherente al hecho mismo de que las personas aprenden a lo largo de toda su vida y en todo momento. Sea cual sea la época en la que nos situemos, las personas han tenido siempre un entramado de conexiones sociales y de fuentes básicas de las que aprender. Ese “entramado” ha estado condicionado siempre por las fuentes de conocimiento fiable de las que disponían y de las cuales se entendía que debían aprender. Así, en un primer momento el entorno de aprendizaje se limitaba a la tribu y a la familia, posteriormente incluyó también a un maestro del que éramos aprendices, con la aparición y proliferación de los libros incluyó a los libros y, cuando aparece la escuela, centraliza en ella casi todos sus elementos. Siempre hemos tenido un entorno personal del que aprendemos, aunque es probable que no hayamos sido conscientes de él y no hemos necesitado serlo, especialmente porque la (12 Linda Castañeda - Jordi Adell) escasez de fuentes de información y la especialización de la mismas hacían que un modelo enteramente centralizado, con centro en un profesor-experto que nos proveía de la información relevante para vivir, fuese más que suficiente, aún cuando seguíamos aprendiendo fuera de él.
No obstante, con la llegada de Internet, las tecnologías de la llamada Web 2.0 y la popularización del acceso móvil a la información las cosas han cambiado. Nos encontramos en una era educativa que Weller (2011) llama “de la abundancia”. Ahora podemos acceder de forma rápida y sencilla a toda la información que constituía en otros momentos el grueso de la educación escolar (los contenidos) y además podemos comentarla, recrearla y debatirla con otras personas. La información a la que tenemos acceso se ha multiplicado por varios órdenes de magnitud. Casi todo lo que nos pueda interesar está a distancia de un clic. Podemos acceder a una ingente cantidad de información, recursos y conversación sobre casi cualquier cosa, proveniente de fuentes diversas, con perspectivas heterogéneas y orígenes múltiples, en una extraordinaria variedad de formatos. Podemos hacer que toda esta información llegue a nosotros tamizada por una gran cantidad de filtros y que nos sea “servida” a la hora que mejor nos convenga, en el dispositivo, idioma, forma y lugar que elijamos. Eso significa que las experiencias, intercambios, actividades a las que nos ha acercado el uso de las tecnologías ha multiplicado, diversificado y personalizado de manera extraordinaria nuestro entorno para aprender, al punto que los entornos de aprendizaje centralizados y comunes a todos nos parecen insuficientes y empobrecedores. Algunos autores, Collins y Halverson (2010) por ejemplo, afirman que existen aspectos incompatibles entre la sociedad que aprende con tecnologías y la sociedad que aprende exclusivamente con los medios tradicionales de la escuela: el aprendizaje igual para todos frente a la posibilidad –y necesidad– de personalización, la noción del profesor como experto único y fuente clave de toda información válida y relevante, frente a la proliferación de fuentes de información diversas, la obsesión por una evaluación estandarizada frente a la necesidad de evaluaciones especializadas que respondan a la personalización de la que hablábamos antes, la creencia de que el conocimiento radica en la cabeza de las personas frente a la evidencia de que el conocimiento depende de recursos externos con los que establecemos relaciones, la visión del conocimiento relevante como algo que se adquiere en su totalidad o en gran parte en una institución o de cierto tipo de fuentes de información frente a la explosión y fragmentación del conocimiento en los soportes digitales y en red y, finalmente, el cambio de paradigma de trabajo, desde una pedagogía que cree en el aprendizaje por exposición a la información a una que pone el énfasis en aprender haciendo y, sobre todo, en aprender a aprender para poder seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida. En este marco, es coherente que haya aumentado notablemente la preocupación por los procesos que están en la base del aprendizaje, dentro y fuera de las aulas. El entorno natural de nuestras interacciones se ha expandido a la red de información que hemos tejido globalmente en las últimas décadas. Y es aquí, en esta nueva realidad, donde aparece el interés por el estudio de los PLEs.
2. EL PLE, UNA IDEA ÚTIL SOBRE CÓMO APRENDEMOS Se dice que la idea de PLEs se remonta al año 2001 cuando, en el marco del proyecto NIMLE (Northern Ireland Integrated Managed Learning Environment) financiado por el JISC (el Joint Information Systems Committee de la Gran Bretaña), se empieza a desarrollar la idea.
13 LA ANATOMÍA DE LOS PLES de un entorno de aprendizaje centrado en el alumno como evolución de los ya por entonces populares entornos virtuales de enseñanza-aprendizaje, centrados en la institución. Un entorno que pudiera recoger y centralizar recursos de diversas instituciones (Brown 2010). Algunos años más tarde, en 2004, el JISC incluyó una sesión específica en su congreso anual dedicada a entornos telemáticos centrados en el alumno a los que llamaron Personal Learning Environments. Esta fue la primera vez que se usó “oficialmente” dicho concepto, que posteriormente se generalizó y evolucionó, y cuyo acrónimo usamos en casi todos los idiomas: PLE. Durante los primeros años coexistieron dos corrientes de pensamiento y estudio en torno a los PLEs. Por un lado, la primera de ellas, heredera directa de las ideas esbozadas en el proyecto NIMLE y en la sesión del Congreso de 2004 del JISC, que los entiende como un artefacto tecnológico y cuyo objetivo es crear y generalizar la mejor herramienta de PLE posible (Wilson, 2005, 2007; Van Harmelen, 2006, 2008; Taraghi et al. 2009; Vavuola y Sharples, 2009; y en nuestro país, Casquero et al., 2008). Por otro, la que entiende que el PLE es una idea pedagógica sobre cómo aprenden las personas con tecnología, respaldada por diversos autores (Attwell, 2007, 2010; Waters, 2008; Downes, 2010, Adell y Castañeda, 2010, entre otros). Desde aquella primera reunión en 2004 mucho se ha dicho y hecho en torno al tema de los PLEs. A fecha de esta publicación, ya hay una interesante masa crítica de publicaciones en forma de artículos de revistas especializadas (una buena muestra fue recopilada por Buchen, Attwell y Torres-Kompen en 2011). Sin embargo, el desarrollo de las ideas sobre PLEs es en sí mismo un ejemplo de esa nueva manera de concebir el conocimiento en la red: un proceso colectivo y abierto. Se empezó con debates más o menos informales a nivel global que tuvieron su reflejo sobre todo en foros y blogs, para posteriormente consolidarse en las formas tradicionales de difusión científica: comunicaciones a congresos, artículos en revistas y, ahora, monografías. Dos de las primeras publicaciones científicas con buen nivel de difusión que dedicaron un monográfico al tema PLE fueron el International Journal of Interactive Learning Enviornments (en mayo de 2008) con una clara tendencia a la descripción técnica de lo que podía configurar un PLE (destacan los artículos de van Harmelen, Wilson y el de Johnson y Liber) y la revista eLearning Papers que, aunque ya en enero de 2007 publicó un artículo especialmente sugerente firmado por Graham Attwell (Attwell, 2007), en julio de 2008 dedicó un número completo en el que se propone una visión más pedagógica del tema (destacamos en este caso el editorial de Ehlers y Carneiro, y el artículo de Underwood y Banyard). Tras ellas, numerosas publicaciones han profundizado y expandido el pensamiento y las experiencias prácticas sobre los PLE. En 2010 apareció una revista cuyo título hace referencia al tema, el International Journal of Virtual and Personal Learning Environments, aunque con una difusión menor, quizá debido a que no todos sus contenidos tratan el tema y a su precio exorbitante. Aunque el tema de los PLEs había comenzado a aparecer poco a poco en los congresos y reuniones científicas generalistas sobre tecnología educativa, la celebración en 2010 de la primera PLE Conference (http://pleconf.org) en Barcelona marcó un punto de inflexión permitiendo un foro periódico, dedicado exclusivamente a los PLEs en el que no se tratase el tema de manera periférica a la tecnología educativa, sino como un eje desde el que podrían analizarse otros temas. En las tres ediciones de este congreso (hasta la fecha de edición de 14 Linda Castañeda - Jordi Adell este libro) se puede observar una evolución en el tratamiento del concepto y su desarrollo que comentamos a continuación brevemente. En la primera edición (2010 en Barcelona, España) las discusiones se centraron en analizar qué es un PLE desde los mismos parámetros del orígen del término. Se discutió intensamente sobre si se trataba de un concepto tecnológico “o” pedagógico (lo que es evidente en comunicaciones como las de Fiedler y Väljataga1, Fournier y Kop o talleres como el liderado por Reinhart, Couros, Costa y Buchem titulado Collaborative mindmapping of the PLE definition), cuáles eran los componentes del PLE y el papel de las redes sociales en este nuevo marco (como el artículo de White et al., o el taller liderado por Paulo Simoes titulado Twitter - The heart of your PLE) y muchas discusiones sobre si una institución podría o no incluir los PLEs como parte de su estrategia o se entendía que PLE y enseñanza formal eran asuntos irreconciliables (asuntos que tuvieron eco en las dos unkeynotes lideradas por Alec Couros y Graham Attwell, e Ismael Peña-López y Jordi Adell, y en artículos como los de Casquero et al. o el de Santos y Pedro). En la PLE Conference de 2011 (Southampton, Reino Unido) se había llegado a muchos acuerdos. Se hablaba sin complejos de herramientas de PLE institucional entendidas como parte del PLE y de cómo ayudar a los estudiantes a dar forma a sus propios PLEs (evidente en la comunicación de Millard et al., o en la de Conde et al.) y se analizaba con más interés la evolución tecnológica que facilita la gestión de los PLEs –entendiendo que PLE es una perspectiva pedagógica que implica necesariamente a la tecnología– (como en las comunicaciones de Ullmann et al., la de Kroop, o la de Akbari, Herle y Heinen). Además, en esta edición aparecieron algunas de las últimas aportaciones sobre acrónimos cercanos al PLE (Rubio et el.), se habló sobre competencias de los aprendices y de los enseñantes a la hora de cultivar los PLE (como evidencian las propuestas de Valtonen y Kukkonen, la de Akbari y Thüs, la de Ivanova y Chatti, la de Shaikh y Khoja, la de Simmons y Edirisingha o la de Castañeda, Costa y Torres-Kompen), y aparecieron más propuestas y experiencias de uso de PLEs en cursos formales y no formales (como la experiencia de Torres-Kompen y Edirisingha, la de Tur, la de Marín y de Benito, o la de Hunsinger). Finalmente, en 2012 (en Aveiro, Portugal) los consensos ya alcanzados (como los referidos al concepto, o a lo innecesario de nuevos acrónimos) permitieron que muchas de las discusiones y propuestas tuviesen al PLE no como objeto de estudio sino como punto de partida y catalizador de los trabajos. Así, aparecen en esa edición aportaciones más profundas sobre el desarrollo y análisis de los PLE en contextos educativos formales e informales (Mikroyanidis y Connolly, el de Tur y Urbina, el de Ivanova, Grosseck y Holotescu, o el de Castañeda y Adell), utilización de servicios en red para gestionar y representar el PLE (como la comunicación de Marín, Salinas y De Benito, o la de Pedro et al., o la de Hölterhof, Nattland y Kerres) e incluso alguna analiza la relación entre PLE y otras teorías y conceptos cercanos (el caso de la identidad digital en el artículo de Aresta et al., de la cultura de la personalización en el de Mizta y Chaterjee o de la teoría psicológica de la propiedad y el control en el de Buchem). 1. Esta lista no pretende ser exhaustiva, se trata sólo de ejemplos, pero invitamos al lector a explorar las tendencias que evidenciamos en este capítulo en las actas de los congreso que están accesibles en la url http://pleconf.org 15 LA ANATOMÍA DE LOS PLES Así pues, conforme han pasado los años y el estudio y la discusión en torno a los PLEs ha ido en aumento, esas dos tendencias iniciales de las que hablábamos y que parecían irreconciliables han ido remitiendo y confluyendo en posiciones más centrales. Así hoy se afirma que “PLE es un enfoque pedagógico con unas enormes implicaciones en los procesos de aprendizaje y con una base tecnológica evidente. Un concepto tecno-pedagógico que saca el mejor partido de las innegables posibilidades que le ofrecen las tecnologías y de las emergentes dinámicas sociales que tienen lugar en los nuevos escenarios definidos por esas tecnologías” (Attwell, Castañeda y Buchem, en prensa), o lo que es lo mismo, una idea que nos ayuda a entender cómo aprendemos las personas usando eficientemente las tecnologías que tenemos a disposición. Pero desde esta perspectiva, ¿qué es exactamente lo que entendemos que incluye un PLE?
3. CONCEPTO Y COMPONENTES DE UN PLE Consideramos que la definición que propusimos hace unos años (Adell y Castañeda, 2010) sigue siendo lo suficientemente comprensiva para ofrecernos un marco desde el cual analizar más en profundidad qué es exactamente y qué implica un PLE. Decíamos entonces de un PLE que “…es el conjunto de herramientas, fuentes de información, conexiones y actividades que cada persona utiliza de forma asidua para aprender” (Adell y Castañeda, 2010, pág. 23) Es decir, el PLE de las personas se configura por los procesos, experiencias y estrategias que el aprendiz puede –y debe– poner en marcha para aprender y, en las actuales condiciones sociales y culturales, está determinado por las posibilidades que las tecnologías abren y potencian. Eso implica que hoy algunos de esos procesos, estrategias y experiencias son nuevos, han surgido de la mano de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, pero implica también que es deseable que sean utilizados frecuentemente y que sirvan para enriquecer la manera en la que aprenden las personas tanto de forma individual como con otros. En el PLE de las personas se integran, además de las experiencias clásicas que configuraban nuestro aprendizaje en la educación formal, las nuevas experiencias a las que nos acercan las herramientas tecnológicas actuales, especialmente las aplicaciones y servicios de la Web 2.0, y los procesos emergentes –individuales y sobre todo colectivos– de dicha ecología del aprendizaje . Eso implica que, si en aquel primer trabajo (Adell y Castañeda, 2010) de definición de los PLEs y en uno siguiente en el que abordábamos el desarrollo profesional docente desde la perspectiva de los PLE (Castañeda y Adell, 2011), decíamos que las partes del PLE eran: “1) herramientas y estrategias de lectura: las fuentes de información a las que accedo que me ofrecen dicha información en forma de objeto o artefacto (mediatecas); 2) herramientas y estrategias de reflexión: los entornos o servicios en los que puedo transformar la información (sitios donde escribo, comento, analizo, recreo, publico), y 3) herramientas y estrategias de relación: entornos donde me relaciono con otras personas de/con las que aprendo”. Nos parece necesario avanzar definiendo mejor la parte de estrategias.
16 Linda Castañeda - Jordi Adell En el PLE se integran 3 partes principales:
3.1. Herramientas, mecanismos y actividades para leer Los primeros componentes del PLE son las fuentes documentales y experienciales de información, entendidas como nuestros particulares “manantiales del conocimiento”, los sitios y los mecanismos por los que nos informamos y extraemos información de forma habitual o excepcional en diversos formatos. Son nuestros espacios y mecanismos de lectura, en la acepción más multimedia de la palabra. Así, no sólo hablamos de newsletters, blogs de impacto, canales de vídeo en red o listas de RSS donde solemos acceder a información, sino que integramos en nuestro PLE los mecanismos y las experiencias que nos permiten hacerlo: lecturas rápidas, revisión de titulares, asistencia a conferencias, visionado de audiovisuales, etc. Y desde una perspectiva más pedagógica, hablamos también de actitudes y aptitudes para la búsqueda, de curiosidad, de iniciativa y de independencia a la hora de emprender esas búsquedas de información de forma permanente, aún cuando no respondan a una necesidad concreta. Leer/Acceder a la información Herramientas: newsletters, blogs, canales video, lista de RSS, etc. Mecanismos: búsqueda, curiosidad, iniciativa, etc. Actividades: conferencias, lectura, revisión de titulares, visionado de audiovisuales.
17 LA ANATOMÍA DE LOS PLES 3.2. Herramientas, mecanismos y actividades para hacer/reflexionar haciendo En la segunda parte del PLE –modificar la información–, integramos aquellas herramientas y espacios en los que hacemos cosas con la información conseguida, los sitios en los que damos sentido y reconstruimos el conocimiento a partir de la reflexión sobre la información. Pero con ellas incluimos también los procesos mentales que ponemos en marcha para hacerlo, mecanismos de reflexión, reorganización, priorización, reelaboración, publicación de la información, así como las actitudes asociadas a ese tipo de procesos y a la forma en la que los realizamos. En consecuencia hablamos entonces de los sitios en donde re-elaboramos y publicamos la información que conseguimos: nuestro blog (en formato texto, vídeo o multimedia), un sitio de publicación de vídeos, el muro de nuestro perfil en las redes sociales, o simplemente un cuaderno de notas; pero además hablamos de los procesos que desencadenan esta reelaboración y los que la nutren –procesos de síntesis, reflexión, organización, estructuración, etc.–, así como de las actitudes que animan a ponerlos en marcha.
3.3. Herramientas, mecanismos y actividades para compartir y reflexionar en comunidad: La PLN (Red Personal de Aprendizaje) Seguramente lo más relevante de todo lo que se incluye en la definición de PLE que manejamos sea que esas fuentes, mecanismos y actitudes para aprender a las que nos referimos todo el tiempo, no se limitan a las documentales e individuales, sino que en ellas se incluye a las personas como fuentes de información y a nuestras interacciones con ellas como experiencias que enriquecen nuestro conocimiento. Es decir, hablamos no sólo de un PLE individual y formado por mí y “mis cosas” para aprender, sino que se incluye mi entorno social para aprender (Red Personal de Aprendizaje o PLN que son sus siglas en inglés y es de la forma en la que más frecuentemente nos encontramos el término en la literatura), con sus fuentes y relaciones como parte fundamental de ese entorno. Entonces decimos que en el PLE se integra la PLN, es decir, las herramientas, los procesos mentales y las actividades que me permiten compartir, reflexionar, discutir y reconstruir con otros conocimiento –y dudas–, así como las actitudes que propician y nutren ese intercambio. Aún diremos más. Si tenemos en cuenta el momento tecnológico y social actual, es seguramente esta parte, la parte social de nuestro entorno de aprendizaje, la parte más importante del PLE. Hacer / Reflexionar haciendo Herramientas: blogs, cuaderno de notas, canal de video, sitio de publicación de presentaciones visuales, página web Mecanismos: síntesis, reflexión, organización, estructuración, etc. Actividades: creación de un diario de trabajo, hacer un mapa conceptual, publicar un vídeo propio, etc. 18 Linda Castañeda - Jordi Adell Reafirmaríamos entonces que la PLN está configurada por nuestra actividad en todas aquellas herramientas en las que nos relacionamos con otros (Buchem, Attwell y Torres- Kompen, 2011), bien sea a través de los objetos que publicamos (social media), de las experiencias que compartimos (herramientas de seguimiento de la actividad en red) o de relación directa con ellos (redes sociales estrictas) (Castañeda y Gutiérrez, 2010). Pero además incluiríamos en la definición de nuestra PLN las oportunidades de intercambiar con esas personas (encuentros, reuniones, foros, conferencias, etc.) que ayudan a enriquecer esa PLN y los procesos mentales que ponemos en marcha en esos intercambios: capacidad de decisión, asertividad, etc. Esta PLN exige una serie de competencias relacionadas con la propia identidad en el entorno conectado (Castañeda y Camacho, 2012). Es decir, a la vez que la persona construye, amplía y gestiona su PLN, debe desarrollar una mayor y mejor consciencia de su propia identidad (aumentada por los espacios tecnológicos en donde se mueve) personal y profesional, pues sólo con una identidad solvente podrá fortalecer esa red que dé soporte a una gran parte de su aprendizaje.
4. GENERALIDADES Y TRANSVERSALIDADES No existen ni herramientas, ni estrategias, ni mecanismos que puedan ser considerados como exclusivos de una única parte del PLE. Cada uno de ellos, según el uso que decidamos darle, así como el momento en el que nos encontremos, formarán parte de una estrategia de aprendizaje u otra. Por ejemplo, aunque un blog es una herramienta que nos permite recrear y publicar información en la red de forma individual (escribir/reflexionar), si ese blog tiene una participación más o menos nutrida a través de comentarios de lectores habituales, entonces es una parte importante de nuestra PLN. Dicho de otra forma, un blog puede tener un sitio en nuestro PLE como un diario personal o como un espacio de conversación con otras personas. De la misma forma, una actividad presencial de aprendizaje, un seminario por ejemplo, puede servirnos tanto para conocer nuevas fuentes de información (leer) como para ampliar nuestros contactos personales, que se integran en nuestro PLE a través de las herramientas que usamos para seguir las experiencias de otros (compartir), por ejemplo ampliando nuestros contactos en Twitter con los ponentes y otros asistentes al seminario. En este mismo sentido, existen mecanismos que son específicos de partes concretas de nuestro PLE, como cuando nos referimos a debatir y consensuar como mecanismos típicos a Compartir Herramientas: herramientas de software social, seguimiento de la actividad en red, sitios de red social. En general todas las herramientas con una red social subyacente. Mecanismos: asertividad, capacidad de consenso, diálogo, decisión, etc. Actividades: encuentros, reuniones, foros, discusiones, congresos, etc.
19 LA ANATOMÍA DE LOS PLES la hora de compartir (PLN), pero también es verdad que muchos de los mecanismos que ya enriquecen otras partes de nuestro PLE en sus partes más “individuales” (síntesis, análisis, búsqueda proactiva) tienen un rol importante en esta faceta más social de nuestro entorno de aprendizaje. Además, existen algunos procesos mentales que debieran considerarse transversales al PLE, como se pueden considerar transversales a la experiencia de aprender y a la capacidad de aprender autónomamente. Hablamos de procesos como crear, autorregularse, ser curioso, y en general todos aquellos que van más allá del sistema puramente cognitivo (Bloom et al., 1956) y se relacionan con los sistemas de metacognición y de conciencia del ser enunciados por Marzano (2001). Es decir, que aunque hay tres aspectos básicos que nos ayudan a explicitar nuestro PLE –leer, reflexionar-hacer y compartir–, las de herramientas, fuentes de información, conexiones y actividades que se incluyen no son de uso exclusivo de una de esas partes. En todo caso se trata de cómo aprendemos, así que las únicas “reglas” son las que nos indique nuestra percepción de ese aprendizaje.
20 Linda Castañeda - Jordi Adell Componentes del PLE
21 LA ANATOMÍA DE LOS PLES
5. ALGUNAS PRECISIONES ACERCA DE LOS PLE Hemos dicho que desde siempre hemos tenido un PLE y que incluye todo lo que usamos para aprender. Esa afirmación y todo el desarrollo de la misma (que tenemos en el apartado inmediatamente anterior) nos puede dejar la sensación de que es algo tan absoluto, inherente y comprensivo que no sepamos muy bien a qué debemos tanto interés en él ahora. O lo que es lo mismo, si existe lo sepamos o no, ha existido desde siempre, todos tenemos uno y está conformado por todo lo que usamos, ¿por qué hace falta definirlo ahora?, ¿qué importancia puede tener en nuestro día a día educativo?. Pues bien, en primer lugar tendríamos que reiterar que el PLE de las personas existe desde siempre, pero en un mundo donde las fuentes de información son escasas (libros, expertos), están centralizadas (escuela) y la inercia del conocimiento es grande (tarda en cambiar, le cuesta moverse), el PLE no aportaba mucha información relevante. Sin embargo cuando nos movemos en un mundo donde la información se ha fragmentado y dispersado en múltiples espacios y formatos por acción de la tecnología, donde casi cualquiera puede ser creador y proveedor de información y el conocimiento avanza a velocidad vertiginosa, definir, conocer, manejar y enriquecer el PLE supone una estrategia necesaria para aprender eficientemente. Es decir, aunque digamos que el PLE existe desde siempre, asume entidad y relevancia propios hoy, una vez que sus componentes se multiplican por la acción de las tecnologías; por eso decimos que el PLE es el entorno en el que aprendemos usando eficientemente las tecnologías. Además, cuando afirmamos que todos tenemos un PLE lo sepamos o no, hacemos énfasis en que no hace falta ser un aprendiz experto o un profesional de la pedagogía para tener un PLE. No obstante, tenerlo y no conocerlo o no saber cómo enriquecerlo/mantenerlo implica desperdiciar su potencial en tanto que herramienta de metacognición. Si no entendemos cómo aprendemos, es muy difícil que podamos replicar nuestros mecanismos de aprendizaje en situaciones similares o reconducirlos y enriquecerlos cuando no sabemos enfrentar una situación en la que debemos aprender cosas nuevas. Y eso supone un problema serio de adaptabilidad en un mundo en que la necesidad de aprender es no sólo permanente (aprendizaje a lo largo de toda la vida), sino más amplia que nunca (aprendizaje en más y variados aspectos, a lo “ancho” de toda la vida). Ese mundo del que hablamos, en el que es más que probable que los niños de hoy se muevan en contextos sociales más complejos que no somos capaces siquiera de imaginar, cambien varias veces de trabajo durante su vida laboral y que, sea cual sea su titulación de partida, ocupen diversos puestos en los que realicen actividades que a día de hoy incluso no existen. Esos nuevos contextos y sus problemáticas, exigirán seguramente respuestas inéditas para las que no se pueden prever fórmulas que deban estudiarse hoy, sino que exigirán principalmente la capacidad de buscarlas, encontrarlas, rehacerlas al contexto específico y aplicarlas, será justo lo que una persona puede hacer con un PLE. Eso implica que las tecnologías dejen de tener un papel meramente instrumental dentro del sistema educativo y vayan mucho más allá de ser las herramientas que hacen más eficiente el modelo educativo que ya conocemos, para evidenciar la necesidad de un modelo educativo radicalmente diferente. No se trata de que la escuela modele a las tecnologías para perpetuar su modelo haciéndolo más eficiente (como ha venido haciendo con la inclusión de Entornos Virtuales de Enseñanza Aprendizaje como Moodle o Blackboard, pizarras interactivas o libros de texto electrónicos), sino que el contexto socio-tecnológico genere un nuevo 22 Linda Castañeda - Jordi Adell modelo de escuela que responda a las necesidades formativas de los ciudadanos. Y en ese marco, que la idea de PLE configure un nuevo modelo de escuela. Y eso en todos los niveles de la educación formal. Pero además, si específicamente la educación básica es la encargada de proveer del “salario mínimo cultural” (Escudero, 2004) que ayude a las personas a ejercer plenamente su ciudadanía en las máximas condiciones de felicidad (Ríos, 2003), entonces es imprescindible que en ese periodo educativo se aborde de una manera decidida el desarrollo del PLE por parte de los estudiantes. Las competencias mínimas a desarrollar durante la educación formal, y muy particularmente durante los primeros periodos educativos, pasan por la concienciación, desarrollo y gestión del PLE, que permita a la persona –sean cuales sean sus expectativas vitales– educarse para ejercer su ciudadanía de forma plena. Los PLE son aprender a aprender en la era digital. Desde esta perspectiva, los procesos de enseñanza (no sólo en la enseñanza básica, sino en todos los procesos educativos formales) se redefinen. La importancia no reside en qué quiere y está dispuesto a enseñar alguien (persona o institución) en términos de contenidos, cerrados e inamovibles, sino en qué quiere/necesita aprender el aprendiz y cómo organiza (o el enseñantorganiza) en torno a él una experiencia/actividad/tarea que le permita aprenderlo. Eso cambia radicalmente el planteamiento de base, el énfasis de los procesos de enseñanza no está en forzar el aprendizaje de una lista predeterminada de contenidos, sino que se trata de proveer de oportunidades de aprendizaje aprovechables que puedan desarrollar competencias previstas y aprendizajes emergentes (Williams, Karousou y Mackness, 2011) en base a la convicción de que el repertorio conocido de soluciones no servirán para muchos de los problemas nuevos que afrontarán. Es decir, que debemos enseñar a solucionar problemas, y no solo las soluciones de los problemas conocidos. Muy a pesar de que siempre haya existido un PLE, no siempre ha sido el centro de nuestra atención en términos educativos. De hecho, cuando damos importancia al PLE en el contexto educativo, el PLE se entiende como el engranaje fundamental de una forma radicalmente diferente de construir el conocimiento, incluso responde a una visión muy concreta de lo que es el conocimiento. Cuando hablamos de que cada persona tiene un entorno de aprendizaje y que debe ser capaz de explicitarlo, gestionarlo y enriquecerlo, entendemos que el no es algo estático que puede introducirse en la cabeza de las personas para que sea útil, sino que es algo en continuo movimiento y que fluye a través de las personas, recreándose cada vez (muy en el sentido del constructivismo social propuesto por Vygotsky (1978) y desarrollado para los tiempos de Internet en el conectivismo de Siemens (2005) y Downes (2005)). Por eso mismo, plantear el PLE, entendido como aprender a aprender en la era digital, como centro de los procesos educativos (formales y no formales) supone cambios profundos en todos los participantes en el proceso educativo. Pero, de la misma forma, introducir los PLEs como eje fundamental de los procesos puede ayudar a cambiar y reconstruir –sofisticar– no sólo las creencias de los docentes sobre cuáles son las mejores formas de enseñar (Kim et al. 2012), sino las de los aprendices sobre la naturaleza del conocimiento y del propio aprendizaje (Schommer-Aikins et al., 2012). Usando activamente e intensamente sus PLEs los aprendices deberían comprender que hoy no sólo consumen información, sino que pueden crearla y reflexionar sobre ella en comunidad. Un aprendiz con un PLE desarrollado y enriquecido tiene la posibilidad no sólo de aprender de otros sino de que otros aprendan con el, y eso implica una serie de habilidades y estrategias (23 LA ANATOMÍA DE LOS PLES) que han de ponerse en marcha; para un aprendiz, explicitar, desarrollar y gestionar eficientemente su PLE no es sólo una inmensa posibilidad, sino un profundo compromiso con su propio aprendizaje y con el de otros con los que se relaciona a través de su PLE. Por todo ello, entendemos que la única manera de enseñar este tipo de estrategias es practicándolas, haciendo que las prácticas docentes den buena cuenta de todo aquello que pretendemos, que exijan de nuestros estudiantes mayores niveles de independencia y de los docentes mayores cotas de interés en propiciar, más que en realizar o impartir. Pero a este tipo de prácticas docentes y a los principios metodológicos que subyacen a ellas nos dedicaremos más en profundidad en el capítulo siguiente. Vivimos tiempos en los que las nuevas tendencias educativas se mueven entre dos polos más o menos opuestos: por un lado los modelos de entrenamiento masivos que, a modo de evolución de la enseñanza por correspondencia, toman cada vez más fuerza como una forma de aprovechar las economías de escala a las que nos acerca la red (los llamados xMOOCs, en sus diversas modalidades (Rodríguez, 2012), como los que podemos encontrar en Udacity o Coursera, o la muy famosa Khan-Academy), y en el otro lado, propuestas metodológicas que asumen un aprendiz social, comprometido, que lee solo y elige solo pero que aprende en comunidad a través de intercambios relevantes (hablamos de las experiencias de Flipped Classroom o cMOOCs). Tanto unas como otras tienen su lugar en el PLE, en un caso como parte de las fuentes de información del PLE y en el otro como ecosistema donde el PLE se desarrolla y enriquece. Sin embargo, es en las nuevas formas de aprendizaje y de organización de la enseñanza donde podremos encontrar respuestas a los desafíos que la sociedad en cambio nos plantea y es también en esas formas donde pensar en PLEs como fundamento y materia prima seguirá siendo crucial.
Tomado del del curso de tutoría virtual de la plataforma snte.declara.com
REFERENCIAS
Adell, J. y Castañeda, L. (2010). “Los Entornos Personales de Aprendizaje (PLEs): una nueva manera de entender el aprendizaje”. En Roig Vila, R. y Fiorucci, M. (Eds.) Claves para la investigación en innovación y calidad educativas. La integración de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y la Interculturalidad en las aulas. Stumenti di ricerca per l’innovaziones e la qualità in ámbito educativo. La Tecnologie dell’informazione e della Comunicaziones e l’interculturalità nella scuola. Alcoy: Marfil – Roma TRE Universita degli studi Akbari, M. y Thüs, H. (2011). Do and how we understand the needs of our students?. En Proceedings of the The PLE Conference 2011, 10 al 12 de julio de 2011, y otras que se establecen en el libro de referencia)
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